ESTA [R] EVOLUCIÓN NO TIENE NOMBRE

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Crisis-oportunidad para hombres amaestrados.

“No tengo ni la más ligera idea de cual puede ser el papel revolucionario que pueden tener los varones blancos y heterosexuales, porque son la encarnación misma del interés reaccionario por el poder.”   Robin Morgan.

Los ideogramas chinos para crisis y oportunidad son el mismo lo que me permite establecer un símil para remarcar la importancia de éste momento histórico que vivimos. La derecha europea están desmantelando el Estado del (cierto) bienestar, recortando derechos básicos y constitucionales, vivienda, trabajo, educación y salud conseguidas tras años de lucha y que hasta hoy parecían para el resto de nuestra vida. Los Yayoflautas tienen razón sus nietos vivirán en peores condiciones, el trabajo precarizado a niveles alarmantes incrementando el ejercito de reserva, los parados, suicidios por no poder pagar hipotecas. La corrupción es la norma y a nadie parece importarle, los escándalos financieros empiezan en la corona y terminan en los ayuntamientos. Y como no el peso de esta debacle nuevamente, como a lo largo de la historia, recae en las mujeres y el asalto a sus derechos. Ahora más que nunca son necesarias voces discordantes, la independencia, la república, las comunas anarquistas o lo que haga falta para salir de esta situación y hacerlo en mejores condiciones.

Este panorama anterior plantea la urgencia para cambiar radicalmente todo y esta transformación tiene que ver sobretodo con los varones, es ya innegable a todas luces que la gestión patriarcal del bien público ha sido históricamente desastrosa, desde las primeras polis griegas hasta las grandes megalopolis de la actualidad, hemos sido parte del conflicto y no de la solución, una atenta mirada a nuestro alrededor, nos permite entender que todo esta hecho por y para los varones, “el hombre la medida de todas las cosas” (androcentrismo). La evidencia del fracaso de la gestión heteropatriarcal es evidente, guerras, ecocidio, prostitución, violencia contra la niñez y juventud, violencia de genero (intra e inter), destrucción sistemática de los espacios comunes y comunitarios y la secular segregación de más de la mitad de la población, las mujeres, en la toma de las decisiones que nos afectan. Esta democracia hetropatriarcal es inviable.

Ha llegado la hora de que los varones dejemos los espacios públicos y hagamos una revisión intima y profunda porque hasta ahora todas las soluciones “revolucionarias” pensadas, ejecutadas y gestionadas por nosotros han sido un absoluto fracaso, desde la revolución Rusa, la China pasando por Cuba y terminando en Nicaragua… Igual el Zapatismo tiene algunas cosas que contar y no estoy seguro del todo. Lo fundamental de toda esta propuesta tiene que ver con la sistemática exclusión de las mujeres, desde la revolución francesa y la adquisición de los derechos de ciudadanía, hasta las políticas de igualdad en la actualidad que enmascaran esta desigualdad inherente al capitalismo global, que es genéticamente misógino, machista, sexista y androcentrico. Este es el modelo en el que los varones somos socializados, somos los ejecutores a microescala de la opresión, exclusión, control y violencia contra las mujeres y contra otros hombres, este sistema legitima el uso de la violencia en los varones contra todas/os las/os que se salen de la norma heteropatriarcal. Repito, los varones somos parte del conflicto y no de la solución. Ha llegado la hora de cambiar! Dar la vuelta la tortilla y esta vez tiene que ser con la plena participación de las mujeres y por ello nos toca hacernos a un lado, revisar individual y colectivamente nuestra socialización y dejar sin complejos que sean las mujeres las que lideren esta nueva oportunidad-crisis.

I.

El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca. Poner cebos para atraer al enemigo. Golpear al enemigo cuando está desordenado. Prepararse contra él cuando está seguro en todas partes. Evitarle durante un tiempo cuando es más fuerte. Si tu oponente tiene un temperamento colérico, intenta irritarle. Si es arrogante, trata de fomentar su egotismo. Si las tropas enemigas se hallan bien preparadas tras una reorganización, intenta desordenarlas. Si están unidas, siembra la disensión entre sus filas. Ataca al enemigo cuando no está preparado, y aparece cuando no te espera. Estas son las claves de la victoria para el estratega.  El arte de la guerra. Sun Tzu.

Golpear donde más duele, es lo que conocemos bien los varones, en todo enfrentamiento buscamos las partes sensibles de nuestro adversario. El objetivo son las partes sensibles, donde más duele y donde hay que golpear. Estas son las partes que no están precisamente expuestas, son difíciles de encontrar.

Esta forma de ser varón que daba por buena, normal y deseable me produce un profundo malestar porque no se diferencia en nada de la “masculinidad” (la forma de ser “hombre”) de los cipayos por ejemplo es aquí donde me encuentro con mi mayor enemigo. Alien dentro mío, soy un varón socializado en esta sociedad capitalista y como tal parte del conflicto y no de la solución! Como en Matrix, Neo, ha llegado la hora de escoger la pastilla roja o la azul, elegir seguir siendo un engranaje del sistema o recuperar mi vida y mis sueños para cambiar esta sociedad completamente y para ello tengo que cambiarme yo!

Darth Vader con su respiración entrecortada detrás de la mascara negra diciéndonos -Luck, Luck soy tu padre Luck! Yo asqueado atemorizado sin saber por donde escapar me enfrento en una lucha a muerte, con lo que ahora veo con claridad, como el enemigo a batir el patriarcado heteropatriarcado para ser más exacto, sistema poderoso que instaura el modelo de congruencia entre mi sexo de nacimiento con la identidad de genero, incidiendo en mis deseos, intereses, la gestión de mi cuerpo, del tiempo, del espacio, etc., en definitiva lo normaliza, lo convierte en hegemónico con mi participación (consciente o no), haciéndome/nos parte del conflicto y no de la solución, los hombres somos así! Vaya chorrada, nos han hecho así y podemos y debemos cambiar.

Las enseñanzas de algunos maestros ahora son evidentes, paciencia, acechar al enemigo, conocer sus tácticas, estrategias, sus mecanismos de control y sobretodo re-conocer mi lado oscuro y tener la simpatía y el coraje de aceptarme/nos como los principales ejecutores de los mandatos capitalistas heteropatriarcales, puteando precisamente a las personas más cercanas las mujeres y otros varones. La pregunta es ¿estoy dispuesto a comenzar la batalla más dura de mi vida?

II.

Los hombres no nacen se hacen.

Has estado demasiado tiempo en este lugar.

El aire está enrarecido. Estás estancado, no fluyes.

Tu entorno ya no te aporta nada nuevo.

Debes, pues, marcharte en busca de nuevos amaneceres. Deja lo superfluo, lleva contigo sólo lo esencial. Tu corazón, tu espíritu y tu cuerpo son suficientes.

Ordena las cosas antes de irte. Cierra los círculos. No dejes cabos sueltos. Que tu partida sea natural, como el migrar de las grullas en invierno. No escapes. Simplemente abandona este lugar, esta situación. Vete. De seguro encontrarás nuevos compañeros de viaje.

Tal ves algún día regreses.

Lucas Estrella, oráculo del guerrero

La pregunta es, ¿como? Mal, para responder rápido. De alguna manera el conflicto entre el niño y el hombre es el padre o su ausencia para ser exactos. Somos y/o tenemos capacidad como genero construido en base a las normas capitalistas vivenciados claramente en los estereotipos de que somos más fuertes, independientes, razonables, etc., y en nuestra practica somos opresores, violadores, violentos, temerarios, insensibles, iracundos, desconsiderados, ocupamos los espacios públicos, y más cosas según de donde se mire, lo dicen las estadísticas la mortalidad por accidentes de trafico, los patatazos cuando alcanzamos cierta edad (mas viudas que viudos). Y una serie de señales que muestran lo desconectados que estamos de nuestro cuerpo, de nuestros sentimientos y de nuestra sexualidad.

Somos cuerpos, huesos, músculos, tendones, entrañas, tenemos sudores, olores, sangre, sentimos miedo y dolor. Pero, ¿como legamos a ser cabezas hiper racionales, insensibles y poco empáticos? Nos “educamos” (somos amaestrados seria lo correcto) de una manera determinada, los juguetes sexistas, pistolas, espadas, coches, pelotas, herramientas y no cocinas, muñecas, juegos que tengan que ver con la atención y el cuidado, tienen un papel fundamental en nuestra posterior percepción de las relaciones. Los varones no lloran, no sienten, no padecen, no se tiñen el pelo o no se pintan las uñas, no usan maquillaje o tacones y vestidos, no cocinan, no cuidan, no se ocupan de si mismos, y ejercen la violencia cuando alguien se sale de la norma hegemónica capitalista global, esperan ser cuidados, atendidos, ser el centro de todas las miradas. Por ser varón me creo lo más importante, y los demás hombres necesariamente tienen que entender la estructura de poder el jefe es el jefe, el macho alfa dominante, y entender la estructura piramidal patriarcal heterosexual, donde obviamente dios es hombre blanco, rubio, de ojos azules, clase media alta y esta en lo alto de la pirámide, a la que secretamente aspiramos llegar, este engaño del paraíso nos tiene cooptados como matones gratuitos del capitalismo patriarcal global.

Esta forma ancestral de ser varón es resultado de miles de años de iglesias, de ejemplos de nuestros padres, maestros. lideres, jefes, cumpliendo este mandato capitalista global socializandonos como parte de la fratria (machistas, sexistas, misóginos y androcentricos) y cuya evidencia es la muerte, destrucción, las guerras, el ecocidio, la explotación, la prostitución, el eslavismo, dolor y sufrimiento en el planeta. Porque no entendemos otra forma de relacionarnos ni entre nosotros, ni con el entorno que no sea de esta manera y por ello tenemos limitaciones para hacer la revolución por que consciente o inconscientemente sabemos que sería a costa de esta forma de ser hombres, de perder privilegios que nos otorga esta sociedad capitalista patriarcal por nacer con pene y pocos estamos dispuestos a cambiar. Ninguna revolución han salido adelante porque se han hecho a costa de marginar a más de la mitad de la humanidad, las mujeres y de cargar el peso no sólo de lo “familiar” en sus espaldas. Por todo esto y muchas otras razones que iremos descubriendo esta crisis-oportunidad es importante porque nos toca hacernos a un lado, “desempoderarnos” y asumir el trabajo de limpiar lo escombros que deja esta masculinidad hegemónica capitalista global en la que hemos sido socializados. Y dejar que sean las mujeres las que tengan más presencia, oportunidad y posibilidad de desarrollar otras formas de organizaciones, de relaciones, de gestión, en definitiva otra forma de cambiar el mundo.

III.

Lo personal es político.

“La Revolución no es únicamente una transformación de las estructuras sociales, de las instituciones del régimen; es además una profunda y radical transformación de los hombres, de su conciencia, costumbres, valores y hábitos, de sus relaciones sociales”.  El hombre nuevo, Che Guevara.

Lo que no parece en nuestro caso (nunca nos lo parece “soberbia masculina”, estamos socializados en el complejo de inocencia y el complejo de superioridad) que la problemática de la violencia en el hogar tenga un lugar destacado: no detectamos en la relación de pareja ni violencia física, ni psicológica, sólo avatares “comunes” de conflicto en una pareja mas o menos “bien avenida”. Esta practica de todos los días si pensamos, es una de las señales que nos permiten atestiguar el grado de violencia a la que fría y calculadoramente estamos sometiendo a las mujeres y más si reconocemos la violencia en la pareja como toda acción o conjunto de acciones, que utilizan abusivamente el poder para lograr dominio sobre otra persona, forzándola y atentando contra su autonomía, integridad, dignidad y/o libertad, nuestra acción y opinión deben cambiar, mejor ayer que mañana.

Estamos actuando como terroristas domésticos con las personas que decimos amar haciéndolas víctimas típicas de las un tipo de violencias de baja intensidad -microviolencias-, a las que se llama “micromachismos” (mM). Violencias poco estudiadas y reconocidas, comportamientos dominantes casi imperceptibles, realizadas por la mayoría de varones, que fuerzan, coartan y minan la autonomía personal de las mujeres y otros varones, aunque no de forma evidente, sino de modo sutil e insidioso, casi invisible, y a las que sometemos a nuestra compañera -como a muchas otras mujeres-, que aunque no percibe los mM sufre sus efectos típicos de daño a su autonomía e integridad psicológica. Las usamos reiteradamente, nosotros los varones “normales”, que desde el discurso social no podríamos ser llamados violentos, abusadores o especialmente controladores o machistas y aun los mejor intencionados y con la auto-percepción de ser poco dominantes, incluso enrollados, las realizamos. El uso de comportamientos violentos implica todo un arsenal heredado en nuestra socialización con armas, trucos, tretas y trampas más frecuentes que los varones utilizamos para ejercer la violencia contra las mujeres.

Muchos de estos comportamientos no suponen intencionalidad, mala voluntad ni planificación deliberada (eso espero), sino que son dispositivos mentales, corporales y actitudinales incorporados y automatizados en el proceso capitalista y hegemónico de “hacerse hombres”, como hábitos de acción/reacción frente a las mujeres. Otros en cambio sí son conscientes, pero todos forman parte de las habilidades masculinas desarrolladas durante siglos en la socialización genérica asimétrica para ubicarse existencialmente en un lugar preferencial de dominio y control que mantenga y reafirme los lugares que la “cultura tradicional” (la que pretendemos [r]evolucionar) asigna a mujeres y varones: ellos con más derechos a la libertad, a tener razón, al uso del tiempo y el espacio, a ser cuidado y a desimplicarse de lo doméstico: ellas, con menos derecho a todo ello y a disponibilidad de las circunstancias. En todos, tiene un importante papel la utilización por los varones de los mecanismos intersubjetivos de inducción, inoculación, así como de la habilidad masculina para apoderarse del poder de microdefinición o puntuación -la capacidad y habilidad de una persona en orientar el tipo y el contenido de las interacciones cotidianas (las reglas del juego)- en términos de los propios intereses, creencias y percepciones, y que, se sostiene en la idea de que alguien es la autoridad (el Papa, el rey, el primer ministro, el padre, los maderos, el varón) que define qué es lo correcto. Esto es lo que se conoce como patriarcado, que implica el machismo, sexismo, misoginia y androcentrismo.

La presentación de los micromachismos se alejan de la violencia física, pero tienen a la larga sus mismos objetivos y efectos: garantizar el control sobre la mujer y perpetuar la distribución injusta, para las mujeres, de los derechos y oportunidades. Para ello los varones nos servimos de diferentes métodos que para clasificarlos y pesquizarlos mejor son: Unos (los utilitarios) apelan a movilizar el poder heteroafirmativo femenino para explotarlo, otros (los coercitivos) utilizan la fuerza psicológica o moral masculina, otros (los encubiertos) abusan de la la manipulación y la credibilidad femenina y otros (los de crisis) se usan cuando la mujer se está proponiendo aumentar su poder personal. Uno a uno pueden parecer intrascendentes y banales, pero su importancia deriva de su uso combinado reiterativo. Dicho modo de utilización por parte de los varones va tejiendo una red que sutilmente atrapa a la mujer. Dicha red -como todas aquellas generadas por contextos o personas dominantes-, crea un clima “tóxico” de agobio y mortificación, que sutilmente va encerrando, coartando y desestabilizando, atentando así contra la autonomía personal y la integridad psicológica de la mujer si ella no las descubre (a veces pueden pasar años sin que lo haga), o no sabe contra-maniobrar eficazmente. Se van creando de ese modo las condiciones para forzar la disponibilidad de la mujer hacia el varón, y evitar lo inverso. Una de las razones de la gran eficacia de los mM es que, dada su casi invisibilidad van produciendo un daño sordo y sostenido que se agrava en el tiempo, sin poder establecer estrategias de resistencia por desconocer su existencia. Al no ser coacciones evidentes es difícil percibirlos y por tanto adjudicarle efectos, por lo que éstos no suelen reconocerse como de causalidad interpersonal. Ello hace que mujeres, varones y profesionales de la salud suelan atribuir culposamente dichos efectos a cuestiones intrasubjetivas de la mujer.

La sintomatología de estas practicas machistas, sexistas, misóginas y androcentricas son por demás evidentes en nuestras compañeras, es muy frecuente que todos estos efectos sean motivo de consulta a los dispositivos de Salud mental. En estos dispositivos -generalmente aliados inconscientes de la violencia de género-, habitualmente no se detecta que muchos de los malestares emocionales e inseguridades femeninas son provocados por el ejercicio de los micromachismos. Por ello, así como las mujeres (y sus parejas), los profesionales (el sistema completo) tienden a adjudicar dichos malestares a problemas intrasubjetivos o a “exageraciones” de ciertas “características femeninas” (dramatismo, inconformismo, etc.), produciendo una doble victimización e incremento del malestar.

Por nombrar algunos de los efectos de las prácticas de microviolencia machistas a las que sometemos no sólo a nuestras compañeras sino a las mujeres en general y también a varones que no son “iguales” o no comparten nuestra visión.

  • Inhibición de la lucidez mental (“tontificación”) por disminución de la valentía, la crítica, el pensamiento y la acción eficaces, la protesta válida, y el proyecto vital.
  • Fatiga crónica por forzamiento de disponibilidad, con sobreesfuerzo psicofísico, desvitalización, y agotamiento de sus reservas emocionales y de la energía para sí y para el desarrollo de sus intereses vitales.
  • Sentimiento de incapacidad, impotencia o derrota, con deterioro de la autoestima, con aumento de la desmoralización y la inseguridad y con disminución de la autocredibilidad de las propias percepciones, con una actitud defensiva, provocativa o de quejas ineficaces.
  • Disminución del poder personal, con un retroceso o parálisis del desarrollo personal, limitación de la libertad y utilización de los “poderes ocultos” femeninos (aquellos que cualquier persona subordinada utiliza cuando no se siente con derecho a utilizar su poder personal).
  • Malestar difuso, irritabilidad crónica y un hartazgo “sin motivo” de la relación, de los cuales se culpan por no percibir -dada la imperceptibilidad de la red provocada por los mM- que su producción es por acción externa. Toda esta sintomatología genera un estado de ánimo depresivo-irritable en aumento, que genera más autoculpabilización, resignación, empobrecimiento y claudicación.

Por la costumbre que hemos desarrollado los varones para mirar a otro lado copio el listado de micromachismos, para que nos permita identificar con precisión estas actitudes a las que nos sometemos y lo que ya es delictivo, sometemos a nuestras compañeras.

A.- Utilitarios

1.- no responsabilización sobre lo doméstico

1.1.- no implicación

1.2- seudoimplicación

1.3.- implicación ventajosa

2.- aprovechamiento y abuso de las capacidades “femeninas” de servicio

2.1.- naturalización y aprovechamiento del rol de cuidadora

2.1.1.- delegación del trabajo del cuidado de vínculos y personas

2.1.2.- requerimientos abusivos solapados

2.1.3.- negación de la reciprocidad

2.2.- naturalización y aprovechamiento de la “ayuda” al marido/pareja

2.3.- naturalización de la titularidad masculina en lo público de contratos de servicio

2.4.- amiguismo paternal

B.- encubiertos

1.- creación de falta de intimidad

1.1.- silencio

1.2.- aislamiento y malhumor manipulativo

1.3. -puesta de límites

1.3.- avaricia de reconocimiento y disponibilidad

1.4.- inclusión invasiva de terceros

2- seudointimidad y seudocomunicación

2.1.- comunicación defensiva-ofensiva

2.2.- engaños y mentiras

2.3.- seudonegociación

3- desautorización

3.1.- descalificación – desvalorización

3.2.- negación de lo positivo

3.3.- colusión con terceros

3.4.- microterrorismo misógino

4.- paternalismo

5.- manipulación emocional

5.1.- dobles mensajes afectivo/ agresivos

5.2.- enfurruñamiento

5.3.- abuso de confianza

6.- inocentizaciones

6.1. inocentizacion culpabilizadora

6.2. autoindulgencia y autojustificación

6.2.1.-hacerse el tonto ( y el bueno)

6.2.2.- impericia y olvido selectivos

6.2.3.- comparacion ventajosa

6.2.4.- minusvaloración de los propios errores

6.2.5.- echar balones fuera

6.2.6.- delegar responsabilidad por propios errores

C.- Coercitivos

1.- coacciones a la comunicación

2.- control del dinero

3.- uso expansivo – abusivo del espacio y del tiempo para sí

4.- insistencia abusiva

5.- imposición de intimidad

6.- apelación a la “superioridad” de lógica varonil

7.- toma o abandono repentina del mando

8.- Imposición del modo y tiempo del perdón femenino

D.- De crisis

1.- hipercontrol

2.- seudoapoyo

3.- resistencia pasiva y distanciamiento

4.- rehuir la critica y la negociación

5.- refugio en el estilo

6.- aguantar el envite

7.- prometer y hacer méritos

8.- victimismo

9.- darse tiempo

10.- refugio en el estilo femenino

11.- dar lástima

Este listado nos ayuda a reconocernos en las conductas machistas, misóginas y de terrorismo domestico personales que estamos articulando cotidianamente y que tenemos que denunciarlas públicamente y pedir ayuda a nuestros compañeros/as para que visibilizarlas en principio para hacernos conscientes y modificar nuestra conducta.

IV.

El camino del guerrero.

“Nunca des una espada a un varón que no sepa bailar”.

Dicho Celta.

Este peligroso enfrentamiento con el peor enemigo que tenemos -nosotros mismos- tiene varias etapas, la primera esta claramente señalada lineas atrás tomar consciencia de nuestra socialización y aceptar esta monstruosidad que el capitalismo nos ha impuesto como identidad de sexo/genero es de por si brutal y lleva un tiempo asumirlo. No solo estamos subordinando e invisibilizando a las mujeres y su trabajo, atacando sus conocimientos la “quema de brujas” que se realiza hasta hoy de manera descarada y la ruptura de los espacios comunales, el batzarre, el auzolan por ejemplo como parte constitutiva de esta masculinidad hegemónica (heteropatriarcal). El capitalismo global lleva en su adn esta forma de pervivir, en cada crisis-oportunidad arremete contra las mujeres, los espacios comunes, las organizaciones, grupos, pueblos indígenas, la selva, los mares y un largo etcétera y del cual somos cómplices silenciosos.

Llegado a este nivel la senda del guerrero le lleva a mirar en el pozo donde ha enterrado sus sentimientos y emociones que se manifiestan sólo como cabreo y mala ostia, analfabetismo emocional. Dicen los cuentos que el hombre salvaje esta en el fondo de una laguna y que para encontrarlo es necesario vaciarla, con una cucharilla si hace falta. Destrozar la coraza que nos hemos/han construido, buscar el “hombre salvaje” el arquetipo prepatriacal, significa bajar a los infiernos (tradicionalmente se asocia el agua a las emociones, lo oscuro, lo peligroso) y enfrentarnos con todas y cada una de las acciones, palabras, dolores, engaños, mentiras, traiciones, odios, rencores que hemos infligido a las personas más cercanas y desinflar completamente esa imagen grandiosa que el capitalismo nos ha construido, destronar el ego en pocas palabras. Este camino no es fácil y no todos están dispuestos a transitarlo, el sumergirse en la laguna de los sentimientos y las emociones trae conocimiento de uno mismo y el precio es el recuperar la sensibilidad, la belleza y llorar, de rabia, de re-sentimiento por no haber podido expresar, experimentar y vivir todo esto en su momento y recuperar esa vulnerabilidad que nos hace más humanos, nunca es tarde, aunque mejor pronto cuando el corazón es joven y puede aguantar la desilusión de que nos están robando la vida. Sentir plenamente la vulnerabilidad de esta piel envolviendo nuestros músculos, huesos y entrañas sin coraza que solo es mental, construida y vivir esta danza con la muerte. La vida es una enfermedad mortal de transmisión sexual!

El entrenar todas las partes de mi cuerpo implica conocerme íntimamente, conocer mis ritmos de respiración, de sueño, de vigilia, mis ciclos de atención, de cansancio, de excitación, de calma, de cuidado, de contemplación, de belleza, de rabia, de soledad… En la antigüedad se decía que la piedra en la cantera tiene ese sentido femenino y la piedra separada de la cantera lo masculino, (ellas son las únicas que saben seguro que su descendencia es suya), el cromlech como la unión de soledades. No como la única salida, pero si como parte constitutiva de la masculinidad y de esa posibilidad de encuentro entre iguales a partir de reconocer nuestra vulnerabilidad esencial. Uno de los hechos diferenciales fundamentales y subvertido por el conocimiento patriarcal traducido como la envidia del pene, es en este sentido todo lo contrario, la envidia de ese poder creativo, dador de vida de la que todos venimos, somos hombres por que salimos de una mujer! Esta explicación que no deja de ser mitológica nos sirva para visualizar en parte al menos el proceso controlador de la reproducción y el sometimiento y la violencia a la que estructural e históricamente sometemos a las mujeres. El peso de las 87 abuelas-memoria de recuerdo u olvido que señala Oteiza.

Este segundo paso en la deconstrucción de la masculinidad hegemónica es fundamental y como una puerta que permite la entrada a quienes están dispuestos a transitar un lugar poco conocido, no hay modelos, ni experiencias, los grupos de hombres son recientes y lo que nos vamos a encontrar nos conmocionara profundamente, estamos sentando las bases para dinamitar en nuestro interior las estrategias patriarcales de socialización, estamos iniciando el viaje del guerrero y no es fácil.

El guerrero como en todos los cuentos esta al servicio del rey y este de alguna manera esta definido en tres niveles de nuestra formación simbólica como varones. Y con el problema añadido que no ha podido defenderlo cuando de niños asesinaron a nuestro rey interior, por razones evidentes a esas edades nuestro guerrero también estaba en pañales. Para entender el rey en los tres niveles:

  • Superior: Lo divino envían la energía hacia abajo, el sol, la luna, las montañas, lo mitológico, sagrado y eterno.
  • Intermedio: Político terrenal, las transferencias que hacemos a las grandes personalidades, músicos, estrellas de cine, padres, profesores, jefes…etc. La devaluación de estas figuras dificulta la visión de ésta como simbólica valida.
  • Interior: El que sabe lo que queremos hacer el resto de nuestra vida, para la mayoría de nosotros este rey ha sido asesinado a edades tempranas. Para inocularnos el modelo patriarcal.

Con este panorama a primera vista desolador enfrentamos el viaje de recuperar el guerrero, Ahora cuando el rey asesinado ha perdido la batalla el guerrero debe aprender a luchar, pasar del cobre al hierro. En esta etapa reconocemos nuestros sentimientos por ello la imagen del cobre como conductor, de los sentimientos pasamos a las emociones, que son sentimientos razonados, por ello las emociones son tan fuertes y nos dejan pegados o secuestrados. Esta etapa el cobre la entendemos como conductor de las emociones del padre, de la madre y identificación con las mismas, son las primeras etapas de nuestra infancia y el consiguiente estancamiento en un estado que no permite el desarrollo del guerrero, de sus propias emociones (vinculados con la ausencia del padre y la presencia de la madre). Luego de esta etapa viene la del hierro. El hierro la fuerza, fortaleza y la soledad del guerrero y que tiene que proteger/defender el castillo interior (obtención de una identidad masculina, que es fallida por la ausencia del padre). Y que tiene sus niveles:

  • Exterior: La disciplina, el conocimiento, la experiencia en el campo de batalla, (psicológico, físico, espiritual).
  • Sacro – eterno: Enfrentamiento entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, conocer el lado oscuro de los seres que componen la identidad del varón adulto.

El siguiente paso en este viaje nos descubre al cocinero o brujo, el que poco a poco va descubriendo sus capacidades para cocinar, esta en el fogón rodeado de cenizas sudoroso mientras poco a poco va dando sabor a las viandas que nos depara la vida, tener la capacidades para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida en un espacio no publico, en la cocina que no sólo es simbólica en el sentido introspectivo, sino donde vamos descubriendo las capacidades hasta ahora despreciadas como la atención y el cuidado con las pequeñas cosas, las artes, los trabajos manuales y volver a contactar con el fuego que hace posible el transito del cobre a hierro y su vinculo con el brujo el que convierte el plomo en oro según las tradiciones alquímicas de la edad media, y no deja de ser un útero simbólico del que nacerá el hombre nuevo que soñó el Che.

El amante.

Después de haber tenido la paciencia de estar en la cocina y aprender las pequeñas cosas y acercarnos a los placeres salimos a la luz de un jardín amurallado donde nos dedicamos con mayor consciencia a cultivar literalmente las nuevas flores, plantas, arboles, y senderos que serán parte del nuevo varón, en este estado de contemplación y relación con la madre tierra (Pachamama, Amalur) vamos cultivando la atención, el cuidado y la belleza. Es en este entorno en el que poco a poco se manifiesta el amante. Es la capacidad de reconocemos la belleza interior, la de comulgar con la naturaleza y en este sentido enamorarnos de nosotros primero, a través de la reina o lo sagrado femenino que esta en nosotros, en psicología la llaman anima y el mejor símbolo que se me ocurre es el del yin-yang.

En esta etapa del jardín el amante conoce la paciencia, la espera, el cuidado, la ternura y son las algunas de las herramientas que le permitirán recoger los frutos de este jardín interior, este aprendizaje estuvo vinculado al cultivo de la poesía, la música, la contemplación, de los ciclos de la naturaleza, de la belleza de los amaneceres, de las puestas de sol, del viento jugando con las hojas, de los copos de nieve cayendo en invierno o simplemente ver el fuego y como no el de vernos reflejados en los ojos de la persona amada. En la antigüedad llevaba por lo menos tres años de intensa dedicación el adquirir estas cualidades del amante, el alma sensible.

Este es un mundo en que cada uno de nosotros, conociendo sus límites -el peligro de ser superficial y la tentación de estar cansado (que justas palabras amigos!)- debe comprometerse con lo que le rodea, con lo que debe, con lo que puede hacer, son sus amigos, son su amor, bajo pena de perderse en la confusión universal, sin hacer nada, sin amar nada. Pero también en un mundo en el que ya no existe excusa para la ignorancia, para la insensibilidad, la indiferencia. Cuando un hombre nos expone una concepción de la vida que no es la nuestra, cuando encuentra bello lo que nosotros encontramos horrible, podemos sin duda deja la habitación, por humor o por cansancio. Pero es una debilidad y una cobardía.” (Oteiza citando a Oppenheimer).

El hombre salvaje.-

Al iniciar este proceso hemos tenido el coraje de buscar y encontrar la energía que permite iniciar este viaje, según la tradición esta perdido en lo profundo de un bosque y metido en el fondo de una laguna oscura, con lo que es necesario considerar las emociones (la humedad, el agua, lo viscoso, oscuro) y sacar de las profundidades al hombre salvaje aquel arquetipo pre-patriarcal. Éste es peligroso y muchos de nosotros salimos corriendo ante su sola presencia. Tiene el cabello largo y esta lleno de pelos, esta cubierto de lodo rojo (color del hierro) y tiene un aspecto aterrorizador. Es necesario permanecer cerca de él para tener la energía y el coraje de la iniciación en otra masculinidad que no es la hegemónica capitalista global. El volcar la mirada al interior en busca de ese bosque y esa laguna que termina por manifestarse en nuestros sueños.

Yo no soy ni machista ni feminista.-

He oído muchas veces precisamente en los grupos donde creí que tenia más afinidad las terribles consecuencias del mensaje mediático patriarcal y neo machista que ha calado profundo y demuestra el poco interés y compromiso de muchos de nosotros y también en ellas, la afirmación con la que inicio este punto ya demuestra una postura absolutamente machista y patriarcal, cuando no de ignorancia. No se han tomado la molestia de entender lo que es el machismo y menos claro esta lo que es el feminismo o los feminismos y éste es un trabajo pendiente de los lectores en este intento de romper las cadenas patriarcales heredadas y mantenidas inconscientemente por la mayoría de los varones. Debemos humildemente pedir a las compañeras feministas que nos lo expliquen y tomar apuntes, calladitos…

En mi opinión el socialismo realista e incluso el fantástico por construir es parte de la ontología heteropatriarcal heredada, creaciones de varones y como la experiencia y la lógica me demuestra no sirven para nada, el marxismo tiene las mismas limitaciones ontológicas patriarcales, Caliban y la Bruja de Silvia Federicci es la vuelta de tuerca que le faltaba al marxismo, y conozco a pocas personas marxistas que se hayan leído “El capital” y que lo hayan entendido, por lo que supongo que no han llegado a Federicci. Esto viene a cuento de las estrategias masculinas para hacernos los enterados en lugar de reconocer nuestra ignorancia que es la única manera de aprender, porque si creo que me lo se todo me estoy negando a aprender…

Cuando menos “el feminismo es una forma de vivir individualmente y luchar colectivamente” Simone de Beauvoir.

Y definitivamente mientras los varones no tengan el coraje de asumir el feminismo como una forma de vida son parte del problema y no de la solución! Y para hacer más sangre dos definiciones bastante light y el que continua manteniendo la afirmación con las que inicio este capitulo, o miente o le interesa mantener y perpetuar la situación actual.

FEMINISMO

Conjunto de corrientes de pensamiento, teorías sociales y prácticas políticas que se posicionan en abierta crítica de las relaciones sociales históricas, pasadas y presentes, y que provienen principalmente de la experiencia femenina. Las teorías feministas realizan una crítica a la desigualdad social entre mujeres y hombres, cuestionando las relaciones entre sexo, sexualidad, poder social, político y económico, y proclaman la promoción de los derechos de las mujeres.

El feminismo no se encuentra asociado a ningún grupo, práctica o evento histórico en particular, porque nace a partir de la conciencia acerca de las desigualdades provocadas por los sistemas sexo/género y de la búsqueda de la justicia social. Por eso existen múltiples formas de feminismo.

MACHISMO

Actitud y comportamiento de prepotencia ejercida generalmente por los hombres que impone como valor preponderante los rasgos diferenciales atribuidos al hombre y se instrumenta mediante actitudes discriminatorias, silenciadoras o despreciativas dirigidas contra las mujeres.

Vitoria-Gasteiz, Otsaila, 2013